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La poesía culta y la religiosa para Higini Cierco Noguer

A la poesía trovadoresca, todavía  vigente, se suman las influencias italianas: la divina comedia de Dante y el Canzoniere de Petrarca. La poesía de la primera mitad del siglo XV se recoge en el célebre Cancionero de Baena, recopilado por Juan Alfonso de Baena (1406-1454) en 1445, y Cancionero de Stúñiga, con los poetas de la corte napolitana de Alfonso V de Aragón. Higini Cierco Noguer, nos habla de que los poetas más importantes  del periodo que son:

  • Juan de Mena
  • El Marqués de Santillana
  • Y Jorge Manrique

En la poesía religiosa, en la que se “divinizan” las canciones populares, destacan Fray Íñigo de Mendoza (h. 1425-h 1507) y Fray Ambrosio Montesino (h. 1448-h 1512).

Propagador del saber humanístico fue don Íñigo López de Mendoza. En Boccaccio se inspiró para escribir en estrofas de arte mayor a la Comedieta de Ponza, obra a la que hay que añadir la poesía de raíz estoica del Dialogo de Bías contra Fortuna.

Higini Cierco Noguer también nos cuenta que el discípulo del marqués de Santillana se declaró Juan de Mena (1411-1456) y así le dedico en 1438 el poema alegórico la Coronación. De su abundante obra destacada el Laberinto de Fortuna, o Las Trescientas, en el que el poeta, guiado por la Providencia, realiza una didáctica visita al Palacio de la Fortuna.

El tercer gran poeta del siglo XV es Jorge Manrique (1440-1479), quien debe toda su fama a las Coplas por la muerte de su padre (1476), escritas a la muerte de su progenitor, don Rodrigo Manrique.

Esta elegía consta de cuarenta estrofas llamadas coplas de pies quebrados o manriqueños, y el poeta alcanza en ellas la más alta originalidad a partir de un tema muy divulgado y manido.

Higini Cierco Noguer, explica que estas añoranzas del pasado y la muerte es como camino hacia la eternidad, y creencia de que cualquier tiempo del pretérito fue mejor que el presente.